El repunte de precios de los chips de memoria deja ganadores y perdedores inesperados
Foto: Jeremy Waterhouse · Pexels
El repunte en el precio de los chips de memoria está teniendo un efecto muy desigual sobre las empresas que dependen de ellos. Ericsson es uno de los ejemplos más claros: la compañía sueca de telecomunicaciones se ha visto perjudicada por este encarecimiento, algo que se ha trasladado directamente a su cotización en bolsa con un retroceso notable.
Un caso distinto, aunque relacionado, es el de Sandisk. Sus acciones han caído con fuerza en el mercado, pero paradójicamente esa misma subida de precios de la memoria ha llevado a varios analistas a mostrarse más optimistas sobre sus perspectivas a medio plazo, en un contraste que ilustra bien lo complejo que puede ser interpretar este tipo de movimientos: lo que penaliza a un fabricante de equipos puede beneficiar a quien produce el propio componente.

Inversiones para ampliar capacidad
En paralelo, el sector de los semiconductores sigue moviendo capital de forma importante. Tower Semiconductor ha anunciado una inversión de tres mil millones de dólares para ampliar su presencia en Japón, mientras que uno de los grandes fabricantes de chips de Taiwán ha comenzado la producción en masa en una nueva planta en Singapur, un movimiento que firmas como Citi interpretan como una señal de mejora en las perspectivas del sector.
Todo este movimiento refleja un patrón habitual en la industria de semiconductores: los ciclos de precios de la memoria generan ganadores y perdedores según la posición de cada empresa en la cadena de valor, y suelen ir acompañados de decisiones de inversión a largo plazo pensadas para ampliar capacidad de cara a futuros repuntes de demanda.
Léelo tú mismo
Predicciones verificadas, ranking real y datos de mercado en vivo. Explora sin cuenta.
Abrir GrandAlpha →
Debate